sábado, 2 de enero de 2010
Envidia en la sociedad disfuncional
A diario constantes depredadores que me demuestran cuán fracasados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, revelan lo mucho que se aburren.La malicia y el hambre son temibles, terribles; pero la envidia supera con creces ya que es hambre espiritual. Virus amarillento de engañoso aspecto verde que se deshace en muecas y nunca ríe.No debo tener cuidado con aquellos que envidian a gritos ya que el que lo hace en silencio es más hábil, con todo; ambos persiguen el único fin de opacar a los demás.Soy vanidoso, ¿para qué negarlo? ¿qué humano no lo es en mayor o menor medida? ; y tal presunción casi siempre va unida a un bien natural, sin embargo la envidia engendra perfidia en el corazón.Me falta aprender a ser rígido conmigo mismo, pero flexible con los demás. De este modo me liberaré más fácilmente de toda envidia y resentimiento. A menudo hago alarde de las pasiones, aunque sean las más criminales; pero la envidia es una pasión cobarde y vergonzosa, que nadie se atreve nunca a admitir, no importa la edad física ni mental.En cierto modo los celos podrían considerarse razonables, ya que tienden a conservar algo que nos pertenece o que pensamos que nos atañe, mientras que la envidia es un arrebato que no puede tolerar el bien de los demás.La vida gira sin muchos perdones en cada esquina, pocos arriesgan y muchos envidian hasta lo que imaginan. Siempre que el éxito derrocha caricias en el seno de mis partituras existenciales, surgen a mi alrededor odios y envidias. Es fácil asumirlo como lógico, hasta como el pan que deba acompañar los variados refrigerios de cada día; por ello, también es lógico fingir alguna clase de dolencia, encargar un nicho o algo parecido. Toda enemistad desaparecerá.No existe descrédito más execrable que detestar a los mejores.A pesar de todo, no tiene cabida el miedo a tales afrentas porque la envidia de los murciélagos jamás pudo ahogar el cantar del Fénix.A pesar de todo, tal y como se revuelca el humano actual en sus propias miserias ; hoy por hoy, nadie es realmente digno de envidia.
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bueno bueno
ResponderEliminarHeey q fino esto de pana!! :)
ResponderEliminarFeniiiix!
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