Me...

La vida me dicta, mi experiencia escribe prosa de fuego.

sábado, 2 de enero de 2010

Ella, dolor, Maria sin acento

Ella sutilmente me repitio muchas veces antes de irse que mientras las gotas de lluvia caigan en diluvio no dejaría de amarme. Pues, enrealidad hace mucho rato que el tiempo ha renunciado a informarme de su paso, pero sé que han pasado demasiados años esperando su regreso, o al menos la contestación a mi única carta de súplica. Puedo acotar que aquel día subí las escaleras que me alejaban de la llovizna de la calle, briznas acuosas que parecían desvanecer la esperanza de volver a saber de ella. Ilusiones empapadas con el aroma de tierra mojada. Despues por debajo de la puerta de mi apartamento asomaba provocativa la esquina de un sobre que me resultó familiar. Al agacharme me abrazó su tenue perfume a jazmín, aún más conocido. De un instante momentaneo el envío con mis letras había regresado sin haber encontrado destinatario. Su nombre aún se distinguía a pesar de la tinta desdibujada por inimaginables humedades. Besé la carta y dí gracias a la miseria, de tanto esperarla había olvidado su nombre. Desde aquel día duermo con Maria bajo la almohada. Sigue lloviendo… y no son lágrimas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario